Reseña Histórica

Reseña Histórica de Otzolotepec

Reseña del Municipio de Otzolotepec

 

Época prehispánica.

Mientras en Europa entre los S. XI y XII estaba en su apogeo la época medieval, en el Valle de Toluca llegaban grupos de personas provenientes de la parte norte de lo que hoy es Estado de México identificados como los otomíes, quienes con raíces profundas jugaron un papel determinante en el florecimiento de las culturas mesoamericanas. Células de otomíes que llegaron al Valle de Toluca eligieron las montañas del lado norte que rodean al Valle para habitarlas, entre ellas, las que hoy son parte de nuestro municipio donde se localizan los pueblos de Santa Ana Jilotzingo y San Mateo Capulhuac.

 

Es bien sabido que Ocelotepec antes de la llegada de los españoles estuvo bajo el dominio de Tlacopan o Tacuba, uno de los señoríos que conformaron la triple alianza (Tlacopan, Texcoco y Tenochtitlan), pero antes de tributar a Tlacopan, cuando aún los mexicas no se ubicaban como el pueblo dominante del centro de Mesoamérica, quienes ejercieron el poder entre 1375 y 1428 en esa área geográfica fueron los tepanecas (Santamarina, 2017: 11), teniendo su centro de poder en Azcapotzalco; por ser el señorío dominante varios pueblos circunvecinos  estuvieron bajo su dominio a través del tributo, uno de ellos fue Ocelotepec (Hernández, 2013: 47).

 

Aunque sujetos a los tepanecas los otomíes del norte del Valle de Toluca vivieron en relativa calma bajo el cobijo de los bosques de pino, cedro y oyamel de donde obtenían todo para subsistir hasta que llegaron sus nuevos conquistadores en 1476, los mexicas, suceso que determinó la reconfiguración de su organización social conforme al esquema gubernamental tenochca; de ese nuevo esquema de organización impuesto por los mexicas salen a relucir núcleos poblacionales, entre ellos Jilotzingo o Xillotzingo, de donde emanarían posteriormente los pueblos de Ocelotepec, u Otzolotepec, Mozoquilpan y Tetitla.

Durante la etapa del dominio mexica (1476-1521) los de Ocelotepec pagaron tributo a la triple alianza, mientras que Jilotzingo lo hizo a Tlacopan o Tacuba, (Barrera: 2015, 32) y al parecer fue en esta etapa donde comienza a brillar de manera importante el nombre de Ocelotepec y se configura el glifo que hasta la fecha identifican al municipio; de acuerdo a lo anterior, bien puede ser que los tepanecas impusieron el nombre de Ocelotepec, y el topónimo surge a raíz de la conquista mexica. 

 

Ahora bien, el topónimo o nombre propio de Otzolotepec está escrito en náhuatl y se compone de la siguiente manera: Ocelotl, cuyo significado es ocelote o jaguar, tepetl que se refiere a cerro, y la partícula c que hace referencia a lugar; por lo tanto, la etimología de Otzolotepec es “En el cerro del ocelote o jaguar”. Respecto al glifo, la representación más antigua que se conoce hasta el momento se encuentra en el Códice Osuna en la foja 35 donde se puede apreciar un cerro y encima de éste la cabeza de un ocelote o jaguar.

 

Época colonial.

Posterior a la caída de Tenochtitlán en 1521 comienza el periodo colonial y con ello la evangelización por parte de las órdenes religiosas, son los franciscanos quienes tienen la encomienda de hacer su trabajo en el territorio que hoy ocupa nuestro municipio. Durante los primeros años de dominación española y conforme a la división territorial que hicieron los europeos, estas tierras formaron parte del marquesado de Oaxaca (1526), marquesado que fue dividido en Condados, quedando Ocelotepec dentro del Condado de Calimaya.

 

En 1529 el Valle de Toluca se fraccionó en varias encomiendas, las cuales se repartieron a diversos encomenderos como fue el caso de Alonso de Villanueva Tordesillas a quien le asignaron algunos pueblos entre los cuales estuvo  Otzolotepec (Barrera: 2015, 31). Esa encomienda ayudó a que más adelante los descendientes de Villanueva solicitaran mercedes reales las cual les fueron concedidas, de todas esas concesiones territoriales derivó en lo que fue la Hacienda de Mayorazgo, la que sin duda jugó un papel determinante en la configuración territorial de nuestro municipio hasta su desintegración en el S. XX a raíz del reparto agrario. Hoy, se puede apreciar una parte de lo que constituyó el casco principal de la portentosa Hacienda. Cabe señalar que no fue la única Hacienda que estuvo dentro de la jurisdicción de Otzolotepec, también estuvieron dentro de su territorio otras como la de San José Buenavista el Grande fundada en 1582 y la de la Y, de esta última hoy solo se puede apreciar la fachada de lo que al parecer fue la entrada principal; de la primera, su casco principal ha sido restaurado y conservado para ser utilizado como salón fiestas.

 

Sin duda, la fundación del pueblo de San Bartolomé Otzolotepec gira entorno a su templo, el cual, tiene sus antecedentes en uno que se construyó el 24 de marzo de 1576 por indicaciones del entonces bachiller Hipólito Vera y Talonia bajo el auspicio del clero secular de Tenango del Valle, y la custodia del cura Hernando Salvatierra, (Téllez: 1999, 98) fue un templo sencillo construido con material perecedero como madera, paja y adobe que al paso de los años se hizo endeble representando grave peligro para los feligreses; pero no fue sino hasta los años 1705-1706 cuando el Bachiller Nicolás López Jardón realiza los trámites correspondientes para levantar un nuevo templo el cual se concluyó aproximadamente 20 años después en 1725 (Ibídem, 98, 99)  y que hoy es una de las joyas más emblemáticas de Otzolotepec. Es relevante señalar que para su construcción se autorizó condonar a los naturales el tributo que pagaban a la autoridad.

 

Al año que termina de construirse el templo y ante su magnificencia, en 1726 se manda construir el retablo, un retablo de singular belleza en el cual quedó plasmado de manera magistral el arte churrigueresco teniendo como singularidad hermosas columnas estilo salomónicas. El responsable de tan singular obra de arte fue Francisco Xavier de Olivares, quien además de ensamblarla por la cantidad de 1,500 pesos, tuvo a bien dorarla con laminillas de oro por lo cual cobró 4,000 pesos. (Rodríguez: 1999, 77). La magnificencia de su templo y hermosura del retablo, hablan de la importancia y prosperidad de nuestro pueblo.

 

Ahora bien, seguramente la ubicación estratégica del templo dedicado al Apóstol San Bartolomé que estaba rodeado de una riqueza lacustre sin igual, fue el centro de cohesión social que atrajo poco a poco a la gente que se asentó a su alrededor  dando forma a lo que más adelante se convertiría en la cabecera municipal.

 

Reviste singular importancia lo que sucedió en los albores de nuestra independencia el 19 de abril de 1820, ya que de acuerdo a lo que señalan diversas fuentes, ese día por medio de cédula real se erige el primer Ayuntamiento de Otzolotepec debido a que reunía las características y requisitos que señalaba la Constitución de Cádiz del 19 de marzo de 1812, quedando sujeto el municipio a la Prefectura y Cabecera del partido de Toluca. De esa manera nuestro municipio comenzó una nueva etapa de su historia. Durante mucho tiempo la cabecera se conoció como San Bartolo, no fue sino hasta el 3 de octubre de 1933 que mediante decreto emitido por la Legislatura del Estado de México se reconoce oficialmente a Villa Cuauhtémoc como cabecera municipal de Otzolotepec (GEM: 1933).

 

En este periodo colonial concretamente el 28 de agosto de 1618 se le otorgaron terrenos en la parte boscosa a Alonso Quezada Ovalle, de donde nacería oficialmente San Mateo Capulhuac. (Téllez: 1999, 25), que junto con Santa Ana Jilotzingo es donde se ubican las raíces otomíes del municipio. Aunque ya no es la misma proporción, la gente de estos pueblos no pierde la costumbre de bajar al tianguis dominical que nació en 1818 para vender sus productos así como para comprar lo necesario que ocupan para subsistir, reminiscencias de esa costumbre ancestral puede advertirse con la práctica del trueque, lo que habla de la riqueza cultural con que cuenta nuestro municipio. No se puede pasar por alto que dos pueblos de gran relevancia: San Mateo Mozoquilpan y Santa María Tetitla vieron la luz durante esta época. El primero, en 1558 y el segundo en 1562. (Fabila: 1987, 38).

 

Antes de contar con una autoridad propia, Otzolotepec estuvo bajo la jurisdicción directa de Metepeque (Metepec) en 1735, posteriormente pasó a depender administrativamente de Tenango del Valle en 1752 hasta que contó con un ayuntamiento el 19 de abril de 1820. (Téllez: 1999, 90) cuando quedó ligado a Toluca, pero ya con una autoridad propia.

 

Periodo de independencia.

Previo al llamado que hizo Miguel Hidalgo la madrugada del 16 de septiembre de 1810 para derrocar al gobierno virreinal, la vida cotidiana en la Nueva España, aún con el maltrato y explotación que sufría la mayoría de la población transcurría en relativa paz y tranquilidad. Otzolotepec, en ese entonces pertenecía a la jurisdicción de Tenango del Valle; su gente se preocupaba más por conseguir el sustento que enterarse de las noticias, las actividades diarias se limitaban al trabajo de las tierras del patrón o hacendado a cambio de un mísero pago o por vivir en ellas; su habitación consistía en una pequeña choza de adobe o material perecedero; se cumplía con el mandato de acudir a misa los domingos; las mujeres, como era habitual, ocupaban su día en las labores domésticas y apoyando en los trabajos del campo; lo más probable es que el común de la gente solo tuviera una aspiración, vivir sin sobresaltos.

 

Solo aquellos que ocupaban cargos gubernamentales o se movían dentro de las altas esferas sociales tuvieron conocimiento de lo sucedido, mientras tanto, los pueblos que conformaban el virreinato en la Nueva España seguían caminado con normalidad enfrentando los problemas diarios y que no alteraban en lo mínimo las condiciones políticas y sociales del territorio, como fue el hecho que la hacienda del Mayorazgo de los Villanueva, aquí en Otzolotepec, comenzaba a sufrir su desintegración debido a la mala administración y conflictos familiares de que fue objeto. En el tiempo que duro el proceso de independencia, los bienes de la Hacienda fueron propiedad de María Francisca de Villa Nueva Cervantes, administrados por Manuel de Acevo (Barrera: 2015, 126). Lo que en su momento fue una hacienda de grandes dimensiones, y ligada íntimamente a la historia de Otzolotepec, vivió de lejos la guerra de independencia y no sufrió alteración de consideración por el conflicto, más bien, fueron situaciones internas lo que la transformaron, aunque no hay que descartar que durante el tránsito de una parte del ejército independiente por tierras de Otzolotepec, algunos de sus trabajadores se hayan unido a la causa.

 

La inminente llegada a Toluca del ejército insurgente obligó a una división de la tropa realista encabezado por el Brigadier Torcuato Trujillo que impidiera el avance de los insurgentes, para lo cual, el militar intentó engrosar su caballería y ordenó que los avezados para montar y aptos para tomar las armas de las haciendas de Atenco, Doña Rosa; San Nicolás Peralta y Santa Catarina, (Moreno: 2007, 23) éstas dos últimas pertenecientes en ese entonces al territorio de Otzolotepec, se alistaran en el ejército, fueron pocos los que acudieron al llamado.

 

El domingo 28 de octubre el ejército insurgente sale de Ixtlahuaca con rumbo a Toluca, los jefes, deciden que se divida el ejército en dos columnas, una donde estaría al frente Juan Aldama y que entraría por Lerma; esa decisión hizo que una parte del ejército insurgente cruzara los caminos polvorientos de Xiquipilco, Temoaya y Otzolotepec, a su paso por esos pueblos y contagiados por conseguir la libertad, se le une una cantidad considerable de naturales (Téllez: 1999, 102), otros no se unieron pero vieron la posibilidad de desquitarse de los maltratos sufridos por los españoles y realizan acciones como el saqueo a la Hacienda de San Nicolás Peralta, suceso que se le dio a conocer al mismo cura Hidalgo durante su estancia en Santiago Tianguistenco (Herrejón: 2012, 29) previo a la batalla del Monte de las Cruces.

 

Después de la victoria insurgente en el Monte de las Cruces, Hidalgo decide retirarse y regresar por el rumbo de Lerma, así, el viernes 2 de noviembre de 1810 muy de mañana la tropa insurgente toma el camino del Cerrillo, que al igual que en ese tiempo, hoy se le conoce como camino de las partidas, es decir, el padre de la patria a su regreso del triunfo en el monte de las cruces cruzó nuevamente territorio de Otzolotepec.

 

Periodo de la Reforma.

Durante este periodo de la historia de México, Otzolotepec no tuvo todas las de ganar, más bien fue en esta época que sufre segregaciones de territorios importantes, en 1826 pierde los pueblos de Huitzizilapan, Tlalmimilolpan, Xochicuautla; así como las Haciendas de Santa Catarina y la Hacienda de San Nicolás Peralta. (Téllez: 1999, 90). En 1870 se desligan de Otzolotepec por decreto del Gobierno del Estado de México los pueblos de Xonacatlán junto con Zolotepec y Mimiapan. La Hacienda de San José Buenavista en 1871, Aunque recupera el territorio de San Agustín Mimbres que pertenecía a Temoaya. (Fabila: 1987, 44).

 

Porfiriato.

En 1876 Porfirio Díaz llega al poder y con él una nueva historia se escribe en nuestro país, alcanzado a todos los pueblos de México, incluido Otzolotepec, donde se ubicaban grandes unidades de producción como la Haciendas de: Mayorazgo, La Y, los ranchos de Trojes y Mimbres, las cuales florecieron gracias al trabajo del campesino que era explotado de manera indiscriminada, ya que el gobierno daba todo el apoyo a la gente adinerada. En esas unidades de producción se emplearon la gente de los pueblos y barrios del municipio.

 

Fincada en la idea porfirista de progreso y desarrollo, entre los bosques y agua de Otzolotepec, nació legalmente en 1895 una Fábrica de hilados y tejidos denominada, Sola Pliego Hermanos Sociedad en Comandita Simple, (Téllez: 1999, 105), la cual inició su construcción en 1897 (Fabila: 1987, 46). Al correr del tiempo la factoría se enfrentó a problemas económicos lo que obligó a cambiar varias veces de dueños y de nombre. Después de terminar la construcción se instalaron 176 telares y todo un complejo de maquiladoras, inicia su producción en 1912, aunque tuvo diferentes dueños se mantuvo produciendo la tela de manta María hasta 1964 fecha en que cerró sus puertas. En 1932 se constituyó como Fábrica de Hilados y Tejidos de Algodón María S.A, de donde emana el nombre de la comunidad que poco a poco se asentó en los alrededores del edificio de la empresa, Fábrica María.

 

Revolución.

Si bien es cierto que nuestro municipio no fue escenario grandes movimientos relacionados con el movimiento armado, si hubo en el territorio algunos altercados entre carrancistas y zapatistas que alteraron la vida de los otzolotepenses, ya que en 1917 se asoman por el lado sur del municipio los carrancistas y por el oriente los zapatistas lo que dio lugar a enfrentamientos entre ellos los cuales se desarrollaron en parajes de Jilotzingo, Mimiapan y el Cerro de Tezontle en Tetitla; quienes ocuparon la plaza del poblado de Otzolotepec fueron los carrancistas y los zapatistas se ubicaron en las montañas de Monte Alto; finalmente los carrancistas se retiran hacia el poniente, llevándose granos, animales y mujeres de los poblados por donde pasaban. (Téllez: 1999, 105).

 

Una de las batallas más destacadas y por lo mismo durante muchos años quedó en la memoria de varios pobladores quienes la replicaron a través de la historia oral, fue la que se libró en el “paraje la Loma” localizado en el camino viejo que va de Jilotzingo a la Cabecera municipal, ahí, murieron muchos revolucionarios así como gente inocente que no supo por dónde le llegó la muerte. (Fabila: 1987, 50). De manera general eso fue lo más destacado que vivió Otzolotepec durante la revolución, lo cual no quiere decir que no haya habido otros sucesos relacionados con la lucha armada.

 

Periodo posrevolucionario

Con la proclamación de la Constitución de 1917 se da por terminada la revolución mexicana y comienza el periodo llamado posrevolucionario, que al igual que los periodos anteriores, en nuestro municipio se desarrollaron algunos eventos como los siguientes; en 1926 un grupo de cristeros pisa el territorio otzolotepense, quienes hicieron recordar a los carrancistas ya que también hicieron algunos desmanes principalmente el robo de animales. En 1939 aproximadamente, comenzó la construcción de la Iglesia de Fabrica María. El segundo palacio municipal que había sido construido de adobe, vigas y teja en 1925, se quema en la madrugada del 2 de febrero de 1959, por lo que fue necesario derruirlo en 1961 y hubo la necesidad de construir el tercer y actual palacio municipal, siendo Presidente el C. Abundio González Lora originario del pueblo de san Agustín Mimbres. (Téllez: 1999, 109, 110)

 

Este periodo histórico vio materializado el anhelo por el cual lucharon miles de hombres, mujeres y niños durante la revolución, poseer un pedazo de tierra donde construir su hogar y trabajarlo para que les proveyera de lo indispensable para poder vivir. Con el reparto agrario nacieron varios pueblos que hoy configuran el territorio municipal, como ejemplo tenemos a la comunidad del Espino Otzolotepec, que territorialmente nació un 15 de enero de 1927 al conformarse de los terrenos que habían pertenecido a la Hacienda de Santa Catarina anexa a  la de San Nicolás Peralta.

 

Época contemporánea

La estabilidad social y económica que se vivió en el país durante tres décadas aproximadamente, entre 1952 y 1970, trajo consigo algunos beneficios al pueblo de Otzolotepec, entre los cuales se pueden mencionar la construcción de escuelas de nivel básico, un centro de salud; de igual manera en ese periodo se introduce el agua potable a varias comunidades así como la energía eléctrica. También, se pavimentan caminos, se abren nuevas calles, se amplía la red de agua potable y de energía eléctrica, se instala alumbrado público. En el ambiente político, por vez primera una mujer, aunque no oriunda del municipio encabezó el Ayuntamiento. En lo económico se hace patente el incremento de nuevos negocios.

Algo muy interesante en ese tiempo fue el incremento de jóvenes profesionistas, lo que demostró no solo que el modo de vida de la gente comenzaba a cambiar, sino que esas nuevas generaciones de profesionistas además de refrescar con ideas nuevas a la sociedad, contribuyeron a la reconfiguración política del municipio pues su perspectiva de lo que pasaba en Otzolotepec difería mucho de la que tuvieron las generaciones anteriores, eso se reflejó en 1997 cuando por vez primera en la historia del municipio una persona emanada de un partido diferente al que había gobernado, con el apoyo de la mayoría de la población se alzó con el triunfo en las elecciones municipales.

 

Así como hubo cambios importantes en lo social, político y económico en este periodo, también el municipio sufrió una transformación drástica y dramática en cuanto a su paisaje natural, contaminación de ríos, deforestación, crecimiento urbano sin planeación, desaparición de zanjas que servían de desagüe a los terrenos y evitaban inundaciones, abandono del campo o en su caso desaparición de sembradíos y en su lugar se levantan construcciones para habitar.

 

Hasta aquí una breve reseña de lo que ha sido y es nuestro municipio, que aún con grandes contrastes, es la tierra que nos heredaron nuestros abuelos, donde nacieron nuestros padres, donde nos desarrollamos nosotros, es la herencia de para nuestros hijos y construimos ya 200 años de Historia.